Ayer fui a los templos hindúes Prambanan, un conjunto de más de 200 templos declarados como Patrimonio de la Humanidad por Unesco desde 1991. 

Los templos están dedicados a la Trímurti, la expresión de Dios como el creador, Brahma, el Preservador, Visnú, y el Destructor, Shiva.  Fueron construidos durante el siglo IX por la dinastía Sanjaya del primer reino de Mataram en la región de Java Central. 

Pero lo que realmente te quiero contar es que me interceptó un muchacho que estaba en capacitación para ofrecerme un tour guiado como parte de su práctica. Este muchacho, como la mayor parte de la gente local que he conocido en estos días, cuando le dije que era de Costa Rica, me empezó a hablar del fútbol tico e incluso me dijo los nombres de jugadores conocidos. He quedado pésimo cada vez, junto a que no me gustan los bananos y que no sigo el fútbol tico (ni ningún otro), no estoy representando muy bien a nuestro pequeño país. 

Pero bueno, mi guía personal me dio muchos detalles y fue fascinante escuchar sobre las deidades hindúes. Especialmente, lo que te quiero contar es que Shiva, “El Destructor”, dentro de la trinidad hinduista, representa al dios que destruye el universo y después lo renueva junto con “El Creador”, Brahma, y “El Preservador”, Vishnu. Shiva va creando, protegiendo y transformando. Pero, lo que de verdad te quiero contar es que Shiva tiene colgando una serpiente en el cuello, como símbolo de ese ser que cambia de piel y se transforma. 

Me conecté con eso. Pensé de inmediato en la serpiente souvenir que traje para hablar de ciclos y de cambios.

¡Feliz año de la serpiente Lena! 

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