Querida Lena, querido Luis:

Solo vinieron canciones a mi mente cada vez que pensé en cómo despedirme de ustedes. Entre algunas, la de Nino Bravo que dice: “al partir un beso y una flor”. 

Lena me describió bien cuando dijo que soy sentimental, pensar en esa canción me delata. Y decir lo siguiente lo confirma: acepto cerrar este proyecto pero no me quiero despedir. 

La canción que más insistentemente he tarareado mientras les pienso y veo qué se me ocurre escribirles en esta última carta es We didn’t start the fire de Billy Joel. Esta canción siempre me ha dado cierta paz porque es una lista de eventos, nombres de personas, descubrimientos, escándalos, sucesos, guerras y demás cosas de un momento histórico que parecen anunciar el final del mundo pero el coro nos recuerda: “Nosotros no empezamos el fuego. Siempre estuvo ardiendo, desde que el mundo gira. Nosotros no empezamos el fuego. No, no lo encendimos, pero intentamos combatirlo.”

En el libro que estoy leyendo me encontré una cita de El libro de los abrazos de Eduardo Galeano que dice esto:

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. 

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. —El mundo es eso— reveló. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. 

Hoy, en Ciudad de Guatemala, me encontré con un amigo en Catafixia. Luego fuimos a almorzar a un restaurante garífuna y terminamos en el Café León. En algún momento me contó una anécdota que giraba en torno al fuego. Ahora solo recuerdo que me dijo algo sobre mirar al fuego para hacerse preguntas. 

Y pues eso entonces, les dejo cosas sobre el fuego, saquen marshmallows si gustan, porque el frío de este mundo en llamas se sobrelleva mejor con el calor que nos damos. 

I love you,

Pau.

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