Todas las noches

En este apartamento de Lourdes de San Pedro de Montes de Oca, lo más cercano al sonido de las chicharras es el zumbido constante de la refrigeradora. Pero, ahora que hablamos de sonidos, aprovecho para contarles lo de les vecines de Turquía.

Este apartamento no está hacinado en una de esas torres verticales de moda, pero sí comparto paredes con otros apartamentos, mi piso es el techo del de abajo y mi techo el piso del de arriba. Así que después de ciertos decibeles, nos escuchamos.

Bueno, pues el apartamento debajo del mío estuvo desocupado y de repente se mudaron nuevas personas. Eso fue hace tres meses. Y por tres meses seguidos, todas las noches (sin excepción), escuché coger a esas personas nuevas. Todas las noches. Todas, no estoy exagerando.

Al principio paraba la oreja y confieso que en algunas ocasiones se me paró algo más. Esto pasaba en las madrugadas, es decir, me despertaban los gritos de placer de la vecina y mi cabeza se quedaba fascinada pensando en qué estaría haciendo el vecino para hacerla gritar así.

Pero esto en serio era todas las noches. Llegó un punto en que ya no hacía gracia. Se volvió empalagoso, me empecé a preguntar si tenían un “Only fans” o similar. Me empezó a parecer sospechoso. Me convencí de que era una pareja que recién empezaba a vivir junta. En mi cabeza solo la novedad justificaba coger todas las noches. Todas las noches, insisto.

El punto es que cuando se decían algo, para mí el idioma era irreconocible. Ya trastornada por no dormir bien por tres meses seguidos, decidí bajar al parqueo y anotar la placa del auto del vecino (pude corroborar a través de mi ventana cuál era su auto). Acto seguido ingresé la placa en el Registro Nacional y fue así como me di cuenta de que el joven es de Turquía.

Luego vinieron unos días de silencio. Y yo pensé: al fin, ya se cansaron. Me dije: eso no era sostenible, por fin se les fue el high de recién juntados o casados (qué sé yo). Y ya, regresaron para mí las noches de dormir de un solo tirón.

Pero hace una semana, retomaron.

¿Ustedes pueden entender que alguien coja TODAS LAS NOCHES?

Bueno, tal vez no me ha tocado un turco.