Hoy amaneció haciendo sol, pero sabemos que es el último día. Dice el pronóstico que en la noche hay vientos amenazantes, que volverá a llover como si no hubiera mañana. En Costa Rica vemos al meteorológico solo para las emergencias, cuando un huracán amenaza con llevarse un pueblo. Aparte de eso en el trópico todo son obviedades: sol en la mañana, llueve en la tarde, sol en la mañana, llueve en la tarde. Cuando me mudé al norte global empecé a ver la importancia diaria, casi horaria, que tiene el pronóstico del tiempo aquí. Un oráculo científico que indica cosas importantes, ciertas, como que hace demasiado frío para salir de la cama o en este caso, que hay que recoger el comedero de aves si no quiero que termine en la casa de la vecina, como ya ha pasado. En Canadá recuerdo que el pronóstico del tiempo le decía a la gente: el próximo fin de semana podremos plantar los bulbos de las flores. Y era verdad, el fin de semana los veías a todos enterrando los bulbos. Así varias semanas después todas las flores salían al mismo tiempo.
Ayer te juro que por accidente decidí ver una película cualquiera, y era sobre Kropotkin. A mi me salen las películas anarquistas sin querer. En fin, es una película que se llama Unrest, es del 2022 y es Suiza. Es bellísima y calladita, muy silenciosa, casi aburrida. Hay muchas tomas amplísimas de bosques y árboles, con mucho aire sobre los sombreros de la gente. Hay muchas tomas hiper-cercanas de los mecanismos de los relojes fabricados a mano. Aquí y allá hay señales de un mundo mejor. Mi frase favorita la lee un obrero de un boletín y dice algo así como “La nación es un fantasma. El verdadero país somos nosotros, aquí, en este momento juntos”. Era la que necesitaba.
Quizás con esa me perdonés la injuria de hacerte ver la Chica de la Aguja. Traumática, si. He llegado a la conclusión de que vos, al igual que todos mis amigos hombres y mi marido, se acobardan con la edad. Cada vez que les invito a una película me la rechazan por ser “muy triste”. No sé si a estas alturas aguantarían ver Bambi. En cambio mis amigas mujeres ni se despeinan. Algo hay ahí.
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