Prioridades

Ayer terminé de leer Orbital, confieso que dejé el último capítulo para un momento casi ritual del día, no quería que se me acabara. Pero se acabó, terminé de leer este libro. Hace mucho no me sumergía tan deliciosamente en un libro, más tarde les puse en el chat que solo se me ocurría decir que leerlo me pareció importante porque me dio una conciencia de escala “galaxial”. Ya busqué en la RAE y no existe la palabra “galaxial”, entonces: una conciencia de escala galáctica.

Ahora bien, el reto que tengo está en calibrar lo siguiente: una cosa es sopesar la vida en general en una escala espacio-temporal, es decir, reconocer nuestra propia pequeñez y lo efímero de toda nuestra existencia en comparación a lo inconmesurable de una galaxia en constante expansión, y ni qué decir de un sistema solar que eventualmente explotará y se extinguirá por completo. Y por otro lado está que valga una completa mierda todo justo por lo anterior. Es un balance bastante extremo, lo sé, pero si somos los dinosaurios del momento (como dice Samantha Harvey), si vamos a desaparecer de todas maneras, les pregunto: ¿qué es lo realmente importante?

El viernes pasado, por la noche, fui a un cumpleaños y llegué a mi casa a las 2:45 am. Suena a que me pegué la fiesta pero realmente solo me quedé hablando paja y cuando ya me iba a devolver, una llanta del carro se había estallado y eso retardó mi regreso a casa.

Así que ayer sábado no salí en todo el día, terminé de leer Orbital, lavé ropa, hice dos pedidos a domicilio: almuerzo y arena para la litera, hice siesta con Ramona encrustada en mi costado. El resto del día me permití no hacer nada más que sentir todo. Ayer, eso fue lo que me pareció realmente importante.

P.D.: Chaves, la cita que puse en la entrada de “Varias cosas” no es de Orbital. Es una cita de Edgar Mitchell que me encontré y que asocié con Orbital.

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