lo real

Cierro los ojos y trato de imaginarme la temperatura inter-tropical, la humedad del aire, los sonidos pájaros extraños que te rodean (yo siempre me imagino los pájaros). Es un largo camino de regreso pero quizás eso es mejor, porque hay que darle el tiempo al cuerpo de volver a casa. Te imagino agarrada a la manija de esa moto dejando atrás más de lo que te imaginás.

Aquí en el hemisferio mi cuerpo ya ha regresado, pero no sin protestas. Ahora estoy trabajando todo el día por horas y horas, y hoy que es sábado estoy trabajando ligeramente también. Hay una urgencia en todo. El país completo está en un momento urgente, y como lo demanda la cultura local todos nos volcamos hacia el trabajo, el refugio de los impotentes. Trato de alejarme a ratos.

Por ejemplo fui al Museo de Arte Asiático a ver una muestra de cerámica contemporánea. Era un día de entrada gratis, que me encantan, porque el museo está lleno de vecinos, chiquitines y viejos, familias enteras de diferentes etnias. En este museo ponen unas mesas para jugar Mahjong, y si no sabés te enseñan. Hay mesas para sentarse a pintar, a hacer sellos, a hacer figuritas de papel. La muestra de cerámica estaba bastante concurrida, y me encantó escuchar los comentarios sobre las formas, los colores, las técnicas. Eso será una sola pieza o varias? Eso será pintado o grabado? Cómo se manipulará ese material en un horno, cómo cambia cuando se expone al calor? Las piezas maravillosas, pero la gente Paula, la gente es lo que a mi me gusta más.

He estado pensando en esta nueva app de OpenAI que se llama Sora. He visto con un poco de horror cómo se popularizó ChatGPT en todas partes del mundo para todo tipo de usos, cuando el nivel del modelo todavía es bastante mediocre. La gente está usando un modelo mediocre para hacerlo todo, y eso me irrita. Yo lo que quisiera es que fuera mejor! El modelo de Sora para producir video, por otra parte, es bastante impresionate. Ahora es posible producir video de muy buena calidad usando la cara y la voz de cualquier persona, para ponerlos a decir y hacer cualquier cosa. Esta es una de esas cosas que va a romper la realidad de toda una generación que apenas tuvo acceso a la televisión en su infancia, como mis papás. La mamá de una amiga, que creció en la China rural, no entendía los cortes espacio-temporales en la TV y las películas, no entendía por qué el tiempo pasaba del pasado al presente al pasado. Creo que ese nivel de confusión es el que vamos a enfrentar con este tipo nuevo de video, donde nos tenemos que preguntar a cada paso si lo que estamos viendo (que se ve real, y suena real) es real. Si la gente votó por el presidente porque creían que estaban chateando con él, imagináte cuando puedan conversar con él por videollamada. No creo que sea bueno que nos tengamos que cuestionar la naturaleza de la realidad a cada minuto. El potencial para abusar esto es infinito. El mundo se va arruinando poco a poco, y a veces de golpe.

Hablando de crear otras realidades, estoy leyéndome Red Plenty, de Francis Spufford. Es un regalo de un amigo, y los libros tan bien recomendados saltan hacia el principio de la fila de pendientes. Es una ficción sobre el sueño de prosperidad que existió durante la segunda mitad de los 50 en la Unión Soviética, cuando la economía central estaba dando frutos y el futuro se veía brillante, desarrollado, pleno. Es una historia maravillosa y la he estado leeyendo cada vez que puedo, en el almuerzo, entre reuniones, demasiado tarde en la noche. Hace rato no me arrastraba un libro completamente. Dejarse ir por una ficción, en este caso, es bueno.

Para recibir actualizaciones: