izquierda

Estoy viva! Todavía tengo tos, pero ya es como por joder. Ahora solo me duele la espalda de pasar tanto tiempo acostada en el sofa-cama de los padres, viendo series pésimas en Netflix. Lo bueno es que en los ratos lúcidos me pude leer Ojo Animal, de Luciana Pallero. Lo compré en Patio Abierto un día de estos que pasé a saludar. Una maravilla de libro de historias. Otro día tendré que pensar un poco más en lo que me atrae de la animalidad.

Yo te recomiendo que le digás a la gente que sos de izquierda. Comunista, si es posible. Yo a todo el mundo le digo que soy anarquista y todos de una vez me descartan ideológicamente: mi insistencia infantil les recuerda a adolescentes grafiteros o a los que sacan comida de los basureros. La ventaja es que ya liberada de la sensatez puedo decirles todo lo que pienso: que sus partidos y programas y posiciones tan bien fundamentadas en la realidad no han servido para tanto últimamente. Que sus esfuerzos tan adultos y tan Marxistas curiosamente también se vuelven autoritarios a la primera oportunidad. Que al final yo creo que solo nos tenemos los unos a los otros, y entre nosotros nos salvamos la vida, una y otra vez, las veces que sea necesario.

Hablo con los amigos allá en casa y la ansiedad está a niveles apocalípticos. Pero hay que tomarse las cosas con mucha calma, una por una. Los fascistas quieren que nos desesperemos, su fantasía es vernos llorar, quieren que nos eliminemos solos. Van a ser años muy largos. Van a nacer bebés y nos vamos a enamorar y vamos a respirar el aire que viene del mar y a veces vamos a querer que llueva, y va a llover. Cada día en el que podemos agarrar la alegría con ambas manos es una victoria para nosotros. Cada buena persona que logre estar viva al final de este horror estará ahí para construir algo nuevo. No hay más.

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