fantasma

El viernes me tomé el día libre para no hacer nada. Caminé mucho por la casa, posiblemente varios kilómetros de una habitación a otra, llevando una caja o un lápiz en la mano, no sé. Es bueno eso de pasar el día como un fantasma, acechando en los rincones y viendo las partículas de polvo flotando en el aire.

Dicen que los puertos están vacíos, incluyendo el puerto de Oakland, que se ve desde la ventana de mi cocina en los días claros. Los puertos de Seattle y Los Angeles también, hay grúas desocupadas, pocos barcos y muchos de ellos vacíos. Esto significa que en la próxima semana los problemas de abastecimiento van a empezar a verse, ya los va a sentir la gente normal. A veces quiero que pase, que por fin haya consecuencias para todos. Obviamente la gente más vulnerable es la que sufre primero. Es un deseo perverso.

Después de no hacer nada en todo el día me fui al cine a ver The Shrouds, de David Cronenberg. No es mi tipo de película favorito, pero siempre hay buenos toques que apreciar. Como en todas las películas de Cronenberg a veces se siente que te estás deslizando levemente hacia la paranoia, que no estás entendiendo nada, que el loco sos vos. Un sentimiento familiar.

Para recibir actualizaciones: