El jueves en la mañana amanecí con una sensación de raspado en la garganta. Para el viernes los síntomas además incluían dolor de cabeza, cuerpo, estornudos y tos. Me quedé en cama. Dormí todo el viernes y todo el sábado con pausas para tomar té, pastillas, ir al baño y atender a Ramona. Hoy domingo no amanecí mucho mejor pero tampoco mucho peor. Mi mamá quedó de venir en un rato, junto con mi hermana, para ir a emergencias del Hospital Metropolitano que hay en Plaza del Sol. Odio las inyecciones pero de seguro es lo que necesito. Las Tabcin am y pm ya hicieron lo que podían hacer.
Leí tu última carta y me quedé intrigada con el concepto “decoración de start up del 2012”, levemente creo haber elaborado una imagen pero la categoría me parece maravillosa. De repente se relaciona con una idea globalizada de que una buena idea tecnológica podía salvar al mundo y enriquecer a tres personas socialmente marginadas.
Yo he estado en Bruselas una vez, quizás fue en el 2000 o 2001. Fui con mi papá y Moreno, uno de los buenos amigos ya fallecidos de mi padre. Mi hermana vivía como estudiante de intercambio en un pueblo pequeño de Bélgica, la fuimos a visitar y después paseamos por Bruselas. Recuerdo un bar de estilo gótico, un mercado donde mi hermana y yo nos compramos unos abrigos de cuero negro. Comimos ostras, wafles y de fijo papas fritas pero no tomamos cerveza. Estuvo lindo y ahora que lo decís, es cierto que es una ciudad pequeña, húmeda, gris, tranquila también.
Solo una pregunta: ¿de verdad no comiste waffles?
En ese mismo viaje, antes de ir a Bélgica y encontrarnos con Moreno y mi hermana, fui con mi papá a París. Creo que ya te había contado en alguna carta que he hecho varios viajes sola con mi papá. Lo que recuerdo es que me guiaba con un mapa de papel y que mi papá se dejaba llevar por mí, caminamos y caminamos y caminamos. Eso recuerdo. Espero con curiosidad tu carta sobre París. Por cierto, en Instagram solo me salen reels de gatos robando el Louvre. Me hace gracia que el algoritmo sepa que eso me va a divertir, porque es cierto, me divierte.
He soñado mucho durante este resfriado. En algún sueño le decía a mi mamá que no había descansado lo suficiente después de las 55 horas de viaje. Ahora pienso que a lo mejor este resfriado es mi cuerpo pidiendo descanso. O bien, que a mi cuerpo cansadillo le entran los virus más rápido. Me preocupa, un poquito, que este año, ya declarado de serpientes y transformaciones, el descanso me ha llegado por obligación. Aunque no es solo este año. Es una tendencia, algo que de fijo voy a cambiar justo cuando cumpla 50 (🤣).
Pedí desayuno del café que hay en la esquina de mi casa, donde fuimos juntas aquel día. Con las pocas energías que tengo voy a intentar hacerme un café y darle de comer a la gata.
Quisiera tener algo más interesante y jugoso que contarte. O acordarme con más detalle de los sueños que he tenido. De lo poco que recuerdo puedo decir que han estado bastante intensos. En la mayoría, mi mente está de viaje por Indonesia mientras mi cuerpo yace resfriado en la cama del A214.
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