Querides Amigues,
Desde la infame micro inundación de mi apartamento no me he duchado. El trabajo me atrapó y hasta el día de hoy me pude quedar en la casa para que viniera don Geovany a desaguar el tanque de agua caliente, desmontarlo, sacarlo de mi apartamento y después instalar un calentador de agua. Pero algo no quedó funcionando bien y cuando pensé que por fin me iba a poder duchar de nuevo, como lo mandan las reglas de urbanidad y sanidad de nuestra contemporaneidad occidental, no sucedió. O sea, sí salió agua caliente, pero no sube a la cabeza de la ducha, solo sale por el tubo de abajo. No sé si me estoy explicando. El punto es que de nuevo tuve que traer un balde y bañarme de cuclillas.
En todos estos días he podido confirmar que bañarme no es mi ritual favorito. Pero hoy sí tenía muchas ganas de ducharme. Creo que hay algo muy reconfortante en dejar el agua caer de la cabeza a los pies, enjabonarse, restregarse el cuerpo, meter la mano por hendijas, cavidades y dobleces. Enguajarse, lavarse el pelo. En fin, aún pendiente una ducha de verdad.
Tres cosas más:
- En estos días no he leído mucho, me puse a ver la cuarta temporada de True Detective que protagoniza Jodie Foster y Kali Reis. Pensé que me iba a dar mucho miedo y recordé que cuando era niña solo podía ver Scooby Doo si mi hermano mayor, Fede, lo veía conmigo porque ver esa fábula me daba miedo. Entonces, mientras veía esta serie, también me di cuenta de que estaba esperando que desenmascararan al monstruo o criatura enigmática para desestimar cualquier existencia paranormal, como pasaba en Scooby Doo. Pero esto no pasó o pasó a medias, el misterio quedó resuelto a medias o dicho de otra manera, algo onírico no científico entró en el encuadre.
- Empecé a leer Memoria por correspondencia de Emma Reyes. Amigues, lo estoy amando, me hace sentir que estas cartas que nos escribimos tienen todo el sentido del mundo.
- ¿Cuándo nos vemos?
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