Casi asiática

Querida Lena, te escribo desde la sala de abordaje 15 del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría. Me esperan aproximadamente unas 40 horas de viaje para llegar hasta Jakarta, Indonesia. Es decir, tengo frente a mí algo que no sé qué es ni cómo se siente, creo que por eso he estado un poco nerviosa. Sin embargo, al otro lado del mundo me espera una reunión, una celebración y varias sorpresas, espero y deseo.

En las últimas semanas (aunque en realidad casi todo el año), mi cotidianidad ha estado intensa y llena de incertidumbres. Pero al mismo tiempo, ha estado colmada de mucha curiosidad y energía. Así que visualizo estas 40 horas como un paréntesis, una pequeña pausa para meterme en mi cabeza, cerrar los ojos, sentir, pensar, aclarar, enredar y desenredar, hilar, volver a enredar y desenredar.

Para esta reunión a la que voy, me piden que lleve un objeto que represente la trayectoria de la organización que soy parte y de la red de organizaciones que hemos sido parte. No tuve mucho tiempo de pensar en esto en los días anteriores, pero todo este año la necesidad de entender el cambio y las transformaciones ha ocupado mucho de mi espacio mental. Cuando se está en el ojo del huracán es difícil entender por qué todo da vueltas de forma vertiginosa al mismo tiempo que se camina hacia alguna parte. Es decir, las vueltas nublan el camino, pero para alguna parte se está yendo.

Con esa idea en mi cabeza me sumergí en la tienda de Café Britt y compré una de esas culebrillas o serpientes de madera que si se les agarra de la cola se serpentean. Es lo más cercano a una serpiente que encontré. Pensé que ese es el objeto que voy a llevar para inspirarme en el proceso de cambio de piel de las serpientes para hablar de mis elucubraciones con respecto al cambio y a la transformación como procesos vitales de todo aquello que tiene vida. Siempre atravesamos ciclos, el secreto sería poder reconocerlos y dejarse llevar por los finales porque es la única vía para llegar a los inicios.

Ese sería mi resumen del 2025: el fin de muchos ciclos y el surgimiento de inicios que aun no puedo reconocer porque están ahí debajo de la tierra absorbiendo nutrientes para germinar y asomarse a la superficie, ¡algún día!

Concluyo diciendo que de todos los “sí” que dije la semana pasada, cambié de opinión en un par y terminé diciendo que “no”. Me gusta saber que esto también se vale, me gusta más saber que hay cosas que sí puedo elegir.

Además de la serpiente, también me compré una almohadita de cuello que tiene bordado un perezoso y un Costa Rica. Seguiré reportando,¡hasta pronto!

P.D.: ¿has notado que el signo de exclamación de inicio de la oraciones no sale bien en este blog? Mirá: ¡¡¡¡¡ (¡qué raro! ¿no?)

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