cabeza

Toda la semana me ha dolido la cabeza. Sigo tomando agua, haciendo ejercicios, movilidad de la espalda, los hombros, la mandíbula y el cuello. No me expongo al sol, minimizo la luz azul por las noches. Examino mi postura para ver si estoy sentándome mal todo el día, tomo descansos entre reuniones para quitar los ojos de la pantalla por un rato, los pongo en el patio de atrás donde comen los pajaritos. Y ahí sigue el dolor de cabeza que para ser honestos, tiene origen en el fascismo.

Tuve que cambiar mi tiquete a CR por razones fuera de mi control. Últimamente siento que todas las razones están fuera de mi control, todo está pasando al mismo tiempo. Dos amigas se despiden el parque soleadito: “Nos vemos en Agosto, si no quedo detenida!”. Aquí vamos todos sentados en una balsa improvisada, dejándonos llevar por el río crecido. Todo plan futuro incluye suposiciones cada vez más difíciles de mantener. Ya llegaré, ya nos veremos, ya nos reiremos de nuestras pequeñas tragedias.

Qué daño absoluto le ha hecho el liberalismo gringo a la izquierda latinoamericana. A veces nos veo teniendo pleitos gringos, totalmente gringos, que no están traspasados ni por el mínimo esfuerzo de contextualización. Una verguenza haber abandonado el análisis duro del poder del estado y de las corporaciones, para decantarnos por una política individual de ofensores y ofendidos. Lo personal es político, pero lo puramente político también es político, no? En fin, qué les digo, me voy a buscar otra pastilla para el dolor de cabeza.

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