Me cuesta cerrar el domingo sin pasar por acá. Se ha convertido en un ritual o lo he convertido en un ritual. Pero lo más probable es que mi necesidad de crear ciertas estructuras está disciplinando a mi cerebro y esto se esté convirtiendo en un hábito, uno de final domingo.
Ramona Stone está haciendo sprints por el apartamento para liberar energía y llamar mi atención. La ignoro todo lo que puedo pero en algún punto voy a tener que lanzarle una pelota, corretearla un rato, rascarle la cabeza. Mientras tanto sigo escribiendo esta carta.
No me alcanzó el domingo, se me hizo corto. Había planeado una caminata en la mañana pero me desperté tarde y más bien tuve que “correr” para llegar al Gimnasio Nacional. Mi sobrina menor participaba en el Campeonato Nacional de la Federación Deportiva de Gimnasia y Afines de Costa Rica, ganó tres medallas. Grité como una tía loca desde la gradería cada una de sus piruetas.
Luego fuimos a almorzar en familia. Llevé a mi papá y a mi mamá en mi carro al restaurante. Eso nunca lo había vivido, llevar a mi papá y a mi mamá en el mismo carro es un avance en las relaciones diplomáticas familiares. Parece que ya han pasado suficientes años desde que se divorciaron y finalmente pueden ser esos abuelos y esos padres que se juntan y conviven de forma civilizada porque una ocasión nos reúne como familia.
Ahora que ya te queda claro que soy una persona desbordada de sentimientos, entenderás todas las emociones que me pueden provocar estas interacciones de un domingo en familia. Pero ahora que puedo mirar el día en retrospectiva, el sentimiento principal es la tranquilidad de poder pasar bien un domingo en familia. O bien, la aceptación radical de que así es mi familia y pasarla bien porque no tiene que ser de ninguna otra manera.
Ramona ya se vino a echar a la par de mis piernas en la cama, tal vez se cansó de hacer sprints por el apartamento, tal vez también aceptó que es hora de ir cerrando el domingo.
Lena, me alegra que te querás quedar acá, que sigamos escribiéndonos cartas. Puede ser que la razón de mi alegría sea egoísta, porque pasa que esto que hacemos me hace bien. Por un lado escribo y por otro lo hago motivada porque me acerca a vos que es otra forma de acercarme a mí.
Así que seguimos. Cambio y fuera.
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