Me levanté a orinar y cometí el error de ver el celular, así que ahora estoy desvelada. Les escribo desde la oscuridad de mi cuarto, Ramona Stone está acostada entre mis pantorrillas y se lame alguna parte de su cuerpo, no la veo, solo la siento.
Leí la carta de Lena más temprano y ahora me encontré la nueva carta de Luis. Imagino que Lena duerme arrullada por los sonidos de una montaña canadiense y espero que Luis haya caído dormido arrullado por el correr mecánico del aire que mueve el abanico.
Evidentemente tengo millones de cosas en la cabeza que tratan de sabotear mis ocho horas de sueño. Si hago un repaso consciente ninguna de esas cosas deberían de robarme el sueño pero aun así lo hacen. Es como si las zompopas del parquecito de la casa de Chaves se hubieran instalado en mi cabeza.
Empecé a bordar con un tutorial de Blackwork que encontré en Domestika, no he avanzado mucho pero me encanta. También empecé otro libro, luego reporto.
Ramona ya no se mueve, la refri susurra y todo parece quieto. Intentaré dormirme de nuevo. Bai.
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