regresos

Pau, quinientas páginas en cinco días es un tour de force bestial, una ultramaratón en medio de jornadas de trabajo además. ¡Deberías cobrar por eso!

Mencionaron ustedes lo de juntarse para bordar y me las imaginé como las arpilleristas chilenas. No sé bordar pero sí me la juego dignamente con hilo y aguja, lo aprendí de my mother; a ver, no corte y confección, más bien diría que puedo remendar prendas, hacer ruedos, poner botones y así, cosas sencillas.

Anoche, cuando volvía de saludar a Ari que regresó ayer de su viaje trasatlántico, me crucé con la pandilla de mapaches del barrio. Tenía bastante de no verlos y por un momento sentí que también ellos regresaban de un viaje prolongado. O que tal vez era yo quien venía de vuelta de un lugar o un tiempo lejano.

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