¿Se acuerdan que estaba leyendo Memoria por correspondencia de Emma Reyes? Tuve que pausar esa lectura y leerme un libro como de 500 páginas de forma urgente (mi vida tiene urgencias así de leves). Después de tragarme esas 500 páginas como en 5 días, no pude leer por dos semanas. Así que terminé la cuarta temporada de The Bear y después vi en dos sentadas (aunque acostada en la cama sería más exacto) los 9 episodios de Fleishman is in Trouble. Ambas series sirvieron para enjuagarme el cerebro del esfuerzo que me significó leer un libro tan frondoso en tan poco tiempo.
Esta semana retomé la lectura de las cartas que escribe Emma Reyes a su amigo Germán. Como le comenté a mi mamá el otro día, lo que me gusta es la absoluta tranquilidad y austeridad con la que cuenta una serie de eventos horribles y crueles de su infancia. La parte que más me alucina es la vida que Emma llevaba con su hermana mayor Helena en un convento de Bogotá que hospedaba a más de 100 niñas que en realidad constitutían la fuerza de trabajo de las monjas y el sustento de esta institución religiosa. Estas niñas lavaban ropa, cosían y bordaban como parte de los servicios pagados que daba el convento a la alta sociedad bogotana, a la vez que eran adoctrinadas más con el miedo que con la fe. Nunca salían al mundo, les daban de comer cualquier cosa, dormían hacinadas, con costos las vestían, no tenían zapatos y ni siquiera les enseñaban a leer y escribir.
Emma, que era bizca además, fue escalando en sus trabajos. De barrer con una escoba que era más grande que ella a sus 5 años, llegó a ser una excelente bordadora. Yo fui a un colegio de monjas, ¿sabían? Las hermanas capuchinas de la anunciata no nos tenían trabajando para ellas, ni mucho menos, pero en ese colegio yo aprendí a bordar. Le hice a mi mamá varios arreglos navideños bordados con lentejuelas y abalorios, recuerdo que me llevaba horas de horas de concentración y silencio hacerlos. Veo con claridad los antecedentes, eso que explica qué me preparó para tener la concentración de tragarme un libro de 500 páginas en 5 días. Ahora quiero volver a bordar.
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