varia

Lo errático del último tiempo espero que se me perdone o se justifique cuando lean (iba a decir se publique pero me abstuve, o no) esta vaina que, en el tirón final que lleva ya tres meses, me viene gorreando (lo digo por los tiempos, no porque escribir sea sufrir ni -peor- sanar, o algo edificante o catártico, ¡vade retro!). En mi defensa, le he quedado mal a todo mundo, no solo a ustedes. Chingo de defensa.  Por supuesto que no se trata solo de la novela, es una manera de decir y ustedes me entienden. La Historia me absolverá, dijo el barbudo mayor.

Me gustaría escribirles en la misma frecuencia o por lo menos cercana, lo digo en serio. Pero por lo menos por ahora aquí, encendido todo el día, hay un ventilador oxidado. Como un ruido de fondo que fuera solo ruido. Ruido que se calma cuando las leo a ustedes, eso sí. Si algo elegí bien hasta ahora ha sido la familia molecular.

Releo lo de arriba y siento que se puede sacar de proporción. Naaa, hay ansiedad y mala puntería pero nada imperativo ni dramático. Para nada. Por ejemplo, LaMayor está de viaje (el que comenté acá hace varios meses) y cumple 20 hoy. ¡Veinte! Ustedes han estado ahí, tías. O por ejemplo: hoy almorcé con mi tata y en la larga sobremesa se permitió hablar de muchas cosas, temas poco frecuentados en la dinámica filial de rutina. Y nos hizo bien a los dos.

En estos días también recuperé esta cita de Djuna Barnes «Cuando sonreía, la sonrisa estaba sólo en los labios (…). Era la cara de una incurable que todavía no ha enfermado», una bestialidad maravillosa. 

Y escuché por primera vez una canción de Peter Gabriel que dice esto, “Time slips in the mirror / As an old man, I was born / But I’ve grown to be a baby / With a halo and a horn.” Y más adelante,  “Now close your eyes for a moment / Look down and look above / All the warmth inside of you / Comes from those you love.” 

Love & Rockets

Para recibir actualizaciones: